Francia.- (FR)

Nantes.- 

01/2021.- NANTES

En enero de 2021, regresando de mi viaje a Polonia, la empresa para la que trabajaba me hizo realizar un viaje triangular, es decir, un camión con matrícula en un país A, carga en un país B para entregar la mercancía en un país C. En mi caso cargué huevos frescos de gallina en Rawicz (Polonia) con dos repartos en Saint Julien de Concelles (Francia), muy cerca de Nantes y aproveché la tarde libre que tuve para visitar rápidamente la ciudad. Tuve que caminar unos treinta minutos para después de cruzar el puente de Thouare sobre el río Loira, llegar a la estación de tren, que tiene el mismo nombre que el puente, para coger el tren que me llevaría hasta Nantes.  El viaje duró apenas 10 minutos pues la distancia era de apenas 9 kilómetros. 

Salí de la estación de tren de Nantes y me dirigí en primer lugar al Castillo de los Duques de Bretaña. Llegué muy ajustado de hora para poder entrar y visitar el interior, con lo que tuve que conformarme con rodear este admirable monumento y contemplar la grandeza de sus murallas y de sus fosos desde el exterior. Este enorme Castillo de los Duques de Bretaña (Francisco II, último Duque de Bretaña) situado en el corazón histórico de la ciudad, es el monumento insignia del patrimonio urbano de Nantes junto con la Catedral de Saint-Pierre.  

Caminé por el animado e histórico barrio de Bouffay donde se pueden encontrar edificios medievales, bloques de viviendas de estilo haussmaniano, boutiques y grandes almacenes. Recuerdo que había bastante ambiente en los numerosos bares, cafeterías y comercios por los que pasé a pesar de ser un día entre semana. No pude resistirme a probar un delicioso gofre de chocolate en una de las muchas cafeterías que encontraba en mi paso. Sin salir de este concurrido barrio, me acerqué hasta la Basílica de San Nicolás, una iglesia señorial que empezó a construirse en los siglos XI y XII, que fue restaurada allá por el año 1478 y que permaneció sin mantenimiento hasta el s.XIX. 

Mi visita a Nantes no dio para más pero más que suficiente para darme cuenta de que Nantes es una ciudad muy bonita que merece la pena visitar. Sin prisas. 


París.- 

07/2023.- PARIS

La bautizada como ciudad del amor, fue mi primer destino en esta primera experiencia como mochilero en un vuelo que me llevó desde Sevilla hasta el Aeropuerto de Beauvais Tillé de París con un coste de 18´30 euros. Ese fue el inicio de un espectacular tour por Europa que duró 36 días. 

Desde el mismo aeropuerto de Beauvais, tomé un autobús de la compañía Aéreobus Beauvais para llegar hasta París capital. Compré dos billetes de manera simultánea. Estos billetes de autobús tienen una validez de 12 meses y pueden ser utilizados en cualquier sentido, es decir, desde el aeropuerto a París o viceversa sin horario determinado. El precio de este billete es de 16´90 euros. En unos 75 minutos el autobús me dejó en la estación Garé de l´Est muy cercana al centro de París. Empecé a caminar por las calles de París en busca del alojamiento que para esa primera noche tenía reservado y muy pronto me topé con el famoso Arco del Triunfo. Tuve una sensación motivadora y entusiasta a la vez, ya que después de tantos años pasando por la periferia de París, ahora por fin estaba más cerca que nunca del corazón de esta bella ciudad. El coste de la entrada para subir hasta la parte más alta de este edificio es de 13 euros. Es un lugar único para contemplar un hermoso atardecer a lo largo de los campos Elíseos. 

El alojamiento elegido para mi primera noche en París fue el albergue Aveniat París. Un lugar tranquilo, con una buena ubicación cerca del rio Sena y donde el desayuno incluido en el precio de la reserva es súper generoso. Aquí puedes ver mi valoración en Google Maps.  

Al día siguiente empecé mi exploración personal por París a lo largo del rio Sena hasta llegar a la Place Louis Lépine donde comenzaría un free-tour sobre las 11 de la mañana. La guía era una chica de Perú súper simpática que se desenvolvía en su trabajo de manera fácil y cómoda. Empezamos visitando la Catedral de Notre-Dame que estaba en obras después del incendio que sufrió el 15 de abril de 2019 y solamente pudimos visitar desde el exterior. A continuación nos acercamos a La Conciergerie, El Palacio de Justicia, Estatua ecuestre de Enrique IV, Puente Nuevo, Pirámide del Museo de Louvre, Jardín de las Tullerías y finalizamos en la Columna Verdôme. Un free-tour que duró unas dos horas y que a pesar de lo interesante que puede llegar a ser todo lo que en estos tipos de excursiones se cuentan, a mi me resulta un poco esclavo pues te limita la movilidad y yo soy más de descubrir lugares por mi propia cuenta y con la ayuda del mapa. 

Después de mi primer contacto con la ciudad de París, quedé con Marion en La Rugetta un pequeño restaurante italiano pintado en tonos rojos y negros, que ofrece a diario pastas frescas y pizzas exquisitas. Marion, una joven francesa que aquel día se convirtió así en mi primera anfitriona de Couchsurfing, es una chica joven, llena de energía, risueña, guapa y activa. Después de una primera toma de contacto y un par de cervezas, me sugirió visitar Republic Square París (Barrio de la república) y allí pasamos gran parte de la tarde mientras que ella aprendía algo de castellano y yo perfeccionaba mi nivel de inglés gracias a su inmensa paciencia. A pesar de estar en Francia, siempre estuvimos hablando en inglés. De momento el idioma francés, no lo controlo salvo expresiones y palabras sueltas. 

La tarde con Marion fue divertida y muy amena. Hablamos de todo un poco y a eso de las ocho de la tarde nos fuimos a buscar su coche para desplazarnos hasta la localidad de Meaux donde ella reside. Antes de llegar a su casa hicimos una parada en Chez Paulette, un restaurante encantador a orillas del rio Mame, donde se puede almorzar, cenar o simplemente tomar unas copas con familiares o amigos. Marion siguió con el vino blanco y yo, en esta ocasión probé dos cervezas locales, la Biére de Meaux Blonde y la Blanche. Ambas eran cervezas 100% pura malta. Elaboradas con maltas y lúpulos exclusivamente franceses, sin pasteurizar ni filtrar. La primera tenía un carácter con intenso cuerpo maltoso y la segunda, tenía el aroma típico de las maltas de trigo. Esta era una cerveza más ligera, refrescante y espumosa que la primera. Me gustó más la primera. Era media noche cuando llegamos a su piso. 

https://www.youtube.com/watch?v=ccSPZZ2AKXY&ab_channel=PartenaireParticulier-Topic

Al día siguiente, Marion se marchó a trabajar y yo volví a París para seguir descubriendo lugares maravillosos en la ciudad del amor. Antes de llegar a la estación de tren, hice una parada en un Supermarket de la pequeña localidad de Meaux y por 6,45€ me hice con un buen desayuno. Caminé hasta la estación de tren y en algo menos de una hora ya estaba de nuevo en la estación de París-Este. Por fin pude acercarme a la famosa Torre Eiffel, la misma que había visto tantas veces cuando cruzaba París por el périphérique interne de esta ciudad camino de Bélgica, Holanda, o cualquier otro destino que requiriera pasar por esta ruta. La tarde fue lluviosa en París aquella tarde y después de contemplar como último objetivo, la Torre Eiffel desde la Plaza del Trocadero, decidí que lo mejor era volver a casa de Marion. Cuando llegué a su casa iba completamente pasado por agua. De la estación de tren a su casa, había que caminar unos treinta minutos y la lluvia era moderada-intensa. A pesar de que Marion me avisó de que la caldera estaba rota y no había agua caliente, decidí darme una ducha de agua fría que activara mi flujo sanguíneo y mi sistema inmunitario. Le ayudé a preparar la cena y no permitió que bajara al súper a comprar nada. Preparó una pasta deliciosa con salsa de queso que estaba riquísima. Después de la cena, hizo palomitas y vimos una película en francés con subtítulos en inglés. Esta segunda noche, los dos gatos de Marion, me mantuvieron despierto hasta altas horas de la madrugada. Finalmente, caí rendido. A las 6 a.m. tocó el despertador, me despedí de Marion con un beso en la frente y caminé hasta la estación de tren. Por delante tenía cuarenta y cinco minutos de tren hasta París, veinte minutos de metro y una hora y quince minutos aproximadamente de bus hasta llegar al aeropuerto Beauvais Tillé de París para coger el avión que me llevaría a mi próximo destino, hasta la ciudad donde nacieron The Beatles. *LIVERPOOL*